Llevaba varios años queriendo hacer el GR10 Xtrem, sin embargo, las fechas en las que se celebra complican mucho participar para los que no somos de la zona, ya que es justo finalizadas las vacaciones de Navidad y lo normal es que los que tenemos hijos tengamos que estar para esas fechas ya en nuestros domicilios para la reanudación del calendario escolar. Sin embargo, este año 2016 parece que se alinearon las circunstancias necesarias para que pudiese acudir a la cita, ya que el regreso a las aulas se demoraba hasta el día 11 de enero. Así que no me lo pensé lo más mínimo y en cuanto abrieron inscripciones me apunté.
Una intervención no prevista a finales de octubre en la zona inguinal me tuvo de parón casi un mes, y mi reincorporación a los entrenamientos fue bastante lenta porque la zona afectada necesitaba de un tiempo para recuperarse. Así que mi punto de forma para inicios de enero fue bastante mermado por las circunstancias. Mis dudas a la hora de tomar la salida eran muchas, por lo que el resultado era toda una incógnita, incluso finalizarlo. Con esa mentalidad es como me presenté en Puçol...
Sobre las 05:30 llegaba al Polideportivo de Puçol, me gusta llegar con algo de tiempo para no agobiarme por los últimos preparativos y además debía depositar la bolsa para que la organización me la llevase a la zona de Meta con algo de ropa para cambiarme una vez terminada la prueba. Es un acierto realizar la salida en el polideportivo, ya que puedes estar a cubierto y sin pasar frío durante la espera, ya que el control de acceso a la zona de salida se realiza a la salida del edificio del polideportivo, con lo que la espera a la fresca se reduce a lo mínimo imprescindible.
Una vez conocido el resultado del sorteo para el 2016 de la prueba reina del Ultra Trail Du Mont Blanc puedo cerrar mi calendario para este año. Decir que éste no ha sido favorable aunque contaba con ello, ya que lo que persigo es, con un poco de suerte, obtener una plaza para el 2017 al contar con un coeficiente x2 para el sorteo y poder planificar todo el año con vistas a esa mítica prueba.
Como resumen decir que serán 5 Ultras que sumaran 532 kilómetros y acumularán unos desniveles de +26.679 metros y -22.827 metros y que constará de las siguientes pruebas:
GR10 Xtrem - Valecia Ultra Trail
CSP118 de Penyagolosatrail (Spain Ultra Cup)
Gran Trail Peñalara (Spain Ultra Cup)
Ultra Sierra Nevada (Spain Ultra Cup)
Ultra Guara-Somontano (Spain Ultra Cup)
Este es mi objetivo principal para el 2016:
Clasificarme en la Spain Ultra Cup e incorporarme a "la manda de lobos ibéricos"
Sábado 3 de octubre de 2015. Se trataba del último Ultra programado para mi temporada 2015. El año pasado ya quise hacerlo, pero las plazas estaban agotadas cuando quise inscribirme. A mi lo de las listas de espera no me va. Este año lo incluí con el objetivo de clasificarme en la Spain Ultra Cup (SUC), seria mi tercer ultra del circuito, y con él optaría a formar parte de la "manada de lobos ibéricos". Sin embargo, ese incentivo ya no estaba presente cuando acudí a Alquezar para tomar la salida del Ultra Trail Guara Somontano UTGS, ya que una esguince grado II me dejó fuera del GTP 2015 en el kilómetro 55, segundo Ultra del circuito después de haber sido Finisher del primero de los seleccionados para mi calendario, el CSP118 de Penyagolosatrails.
Con un poco de falta de motivación es como acudí a la cita, durante las semanas previas, que ya me notaba un poco cansado por una temporada bastante larga, me mentalicé en salir a disfrutar en el UTGS, nada más, el paso de los kilómetros me iría pidiendo como afrontarlo.
Barrancos increíbles.
03:00 horas de la madrugada suena el despertador. Me levanto y bajo desayunar, el hotel había habilitado un desayuno para los corredores que nos alojábamos en él, con lo que pude tomar café caliente, cereales con leche, unas tostadas con jamón de pavo y queso y un zumo de naranja. Después del copioso desayuno volví a la habitación para llevar a cabo mi ritual de siempre, proteger los dedos de mis pies con esparadrapo uno a uno y aplicarme crema antirrozaduras en pies, axilas e ingles y vestirme para la ocasión tranquilamente. La mañana amanecía fresca, sin embargo me puse tan sólo una camiseta de manga corta termo-regulada de SportHG 8020 que me encanta por como se ajusta, transpira y evacua el sudor, y manguitos también de la marca. Pantalones Salomon S-Lab EXO Twinskin Short de reciente adquisición, pantorrilleras Hoko Shimai y calcetines Compressport Pro Racing Socks V2Trail. Cinta para cabeza Salewa Fast Wick Dry Headband Reef, frontal Petzl Tikka XP2, Mochila Raidlight Olmo20 con todo el material obligatorio. Zapatillas Sportiva Ultraraptor y bastones.
Concentrado en el terreno...
A las 05:30 salgo del hotel y me voy a la zona de salida a dejar la bolsa para la base de vida del Rodellar, kilómetros 45 aproximadamente del recorrido, donde llevo una camiseta de recambio, calcetines, unos geles, visera y las New Balance Leadville V2 de recambio por si acaso. La mañana es fresca pero agradable, al parecer vamos a tener suerte y el tiempo nos va a acompañar y las tormentas que se preveían días anteriores parece que no van a visitarnos.
A las 05:45 nos llaman al control de chips para ir accediendo al cajón de salida. En esta ocasión no hay control de material previo, pero sí avisan que se podrá realizar en cualquier punto del recorrido. Me parece una buena manera de no ralentizar la salida y sin embargo prevenir que alguno quiera dejar material obligatorio antes de la salida. Si bien a mi no me realizaron control alguno durante la carrera si comprobé que aleatoriamente lo realizaron a algunos corredores en los puntos de control.
A falta de 5 minutos Salva Rambla no ameniza los minutos previos con el himno del UTGS para dar paso seguido a la cuenta atrás y lanzamiento del cohete que puso en marcha la prueba alas 06:00 horas.
Saliendo de Alquezar después del primer bucle.
Los primeros 14 kilómetros son un bucle que se hace al sur de Alquezar, que nos lleva en plena noche aún en descenso por barrancos espectaculares iluminados por nuestros frotales, cruzar la localidad de Asque y dirigirnos, ahora ya hacia arriba, de nuevo hacia Alquezar con las primeras luces del alba para transitar por la zona conocida de "las pasarelas". Un tramo increiblemente bello que nos conduce por paredes verticales colgados sobre el vacío por pasarelas metálicas o de madera pegadas a la roca para realizar un recorrido inolvidable y espectacular. Al llegar a Alquezar nos espera nuestro primer avituallamiento. Donde después de tomar un trozo de plátano y un poco Coca-Cola continúo la marcha cruzando la localidad en ascenso para dirigirnos ahora ya hacia el norte en busca del punto más alejado del recorrido, Bellostas.
El tramo desde Alquezar hasta el collado a la ermita de la Viña, donde se ubica otro punto de control y el segundo avituallamiento, de unos 12,5 kms, se realiza en el primer tramo en ascenso, al inico por cañones para posteriormente salir a un tramo corto de pista y enlazar con senda. A pesar de estar un tanto cubierto a primera horas de la mañana las vistas son espectaculares en la parte alta, viéndose perfectamente marcados los cañones del río Vero. Iniciamos descenso hacia el fondo del barranco, donde cogemos el sendero del Somontano que asciende hasta el collado a la ermita de la Viña. En este punto volvemos a iniciar el ascenso hasta llegar al collado, donde se ubica el punto donde se desvían las distintas pruebas, trail y long trail continúan ascenciendo, el ultra trail cruza la pista que nos encontramos y continúa por el camino del Somontano.
Crestenado.
Toca de nuevo descenso, precioso, por zona propia para la práctica del descenso de cañones, y por donde cruzamos varios afluentes del Isuala por zonas de gran belleza. En el recorrido hay varios ascensos cortos, pero la tendencia es siempre perder altura. Una vez alcanzada la cota más baja se retoma de nuevo el ascenso. En esta ocasión ya es un ascenso más serio y prolongado, aunque en su mayor parte es por pista, con control y avituallamiento en el Collado de las Almunias, la parte final se realiza por senda, que enlaza en su parte alta con una zona de cresteo hasta iniciar un descenso vertiginoso y complicado que nos llevará hasta El Rodellar, donde está la bse de vida y las bolsas que hemos depositado antes de salir con nuestro material, kilómetro 45 aproximadamente.
Completamente apajarado antes de Otín
En la localidad de El Rodellar hay un avituallamiento fuerte, con ensalada de pasta que al verla se me hace la boca agua y decido tomar un plato. No me percato de que lleva aceitunas troceadas, y a la larga es lo que al parecer le provocó un mal rato a mi delicado estómago en los kilómetros posteriores. Me hidrato bien, tomo un par de rodajas de sandía. Relleno bidones con isotónico y agua.Me quito la cinta de la cabeza y la cambio por la visera, hace sol y calor. Cojo los geles que había dejado en la bolsa para reponer los consumidos y continúo.
Abandono El Rodellar y toca un nuevo ascenso duro, donde el calor castiga y lo hace más complicado. Yo comienzo a notar el estómago pesado y duro, siento que no trabaja. La zona es espectacular, bellísima, transitando a media ladera de cortados rocosos por zonas de cañones y buscando el collado que nos dirija de nuevo al fondo del barranco por un descenso igualmente espectacular. Uno no puede dejar de mirar de un lado al otro tratando de no perderse nada de el entorno, es un regalo para la vista, impresionante. Al llegar al fondo del barranco cruzamos el cauce del Mascún y tenemos a nuestra derecha una de las vistas más espectaculares del recorrido. una formación rocosa a modo de ventana natural en lo alto conocida como "Defín".
Sigo apajarado...
Cruzando el barranco buscando el inicio de la siguiente ascensión dura siento una pesadez extrema en el estómago y el comienzo de debilidad. No digiero lo comido y me estoy quedando sin reservas. Siendo debilidad... El calor sigue castigando, sudo bastante y no consigo beber con normalidad, tengo que hacerlo a pequeños sorbos si no quiero que mi estómago se convierta en una noria. Temo deshidratarme, ya que la subida, en mis condiciones se me está haciendo muy dura. Voy tirando de la septima chica, le indico que me pase para no entorpecerla, pero me dice que va bien, que mi ritmo es bueno y no quiere forzar. Así es como transito un tramo de ascenso que se me hace larguísimo. en varias ocasiones comentamos la dureza de este tramo. Sabemos que el siguiente avituallamiento, Otín, no debe estar lejos, pero es que las rampas por senda estrecha y revirada toca mucho las piernas. En el perfil, el pueblo abandonado de Otín parece estar a media subida, sin embargo es la pendiente de la misma la que nos da una visión poco exacta y es en el tramo alto donde se ubica. Cuando la pendiente suaviza es cuando Elena me pasa porque lleva piernas para trotar, yo estoy extenuado, no llevo nada de "gasolina", estoy vacío y lo único que porto es un pajarón descomunal. A pesar de todo consigo ir haciendo camino al paso ligero, es una lástima porque la zona se presta a trotar. Cruzo Otín y en breve llego al avituallamiento.
Uno de los pasos con encanto natural.
Veo una silla vacía y me siento, voy roto, descompuesto por el estómago. Trato de beber un poco de Coca-Cola, suele venirme bien cuando mi estómago no trabaja. Imposible comer nada, mi estómago está completamente cerrado. Decido esperar un poco sentado a ver si mejora mi estado, pero pasados 15 minutos sólo siento nauseas y la vista nublada. Un chaval está esperando a que llegue el coche que saca del lugar a los corredores que abandonan, en ese punto ya van 3, él será el cuarto, debido a un esguince en el tobillo que le impide caminar con fluidez. Yo comienzo a valorar la retirada. Intento tomar unas almendras pero sólo consigo que se me hagan una pasta en la boca, reseca, estoy algo deshidratado. Pienso en esperar a que llegue el vehículo para extraer al compañero y abandonar, me veo muy flojo y con el estómago que no se alivia. Transcurrida una media hora desde mi llegada al avituallamiento de Otín llega el vehículo que sacará al compañero lesionado y en mi cabeza se produce un "click" que me saca de mi estado de abandono... Mi estómago sigue exactamente igual que cuando llegué, no he sido capaz de comer nada, he conseguido sólo beber un vaso de Coca-Cola y algún sorbo de agua, y no sé realmente como pero fue un resorte el que me hizo colcoarme de nuevo la mochila, la visera, levantarme de la silla y empezar a bastonear con un objetivo muy claro, llegar a Bellostas cueste lo que cueste, por delante unos 14 kilómetros para buscar recomponerme o abandonar definitivamente. Lo que estaba seguro es que me tocaría sufrir.
Impresionante la naturaleza. "Defín".
Próximo objetivo cercano el control y avituallamiento líquido de Letosa, 5 kilómetros y a otros 7 Bellostas. No recuerdo bien que tramo de los dos era, pero es en este tramo donde se pasa por una zona espectacular, con unas vistas impresionantes, se transita por la zona alta de los cañones, por zonas de roca horadadas por la erosión de mies de años que han dibujado un sendero natural a mitad de paredes verticales de roca. Tramos realmente bellos, increíbles, que te dejan con la boca abierta, en los que sientes que estás rodando por zonas privilegiadas de la naturaleza. Un tramo que me ha enamorado, que quiero volver a transitar, donde se escucha el silencio si como yo, tuve ocasión de hacerlo en solitario. Y así fue como recorrí los 14 kiómetros hasta llegar a una pista que nos acercaba a Bellostas, kilómetro 66 de carrera y punto más alejado de Alquezar.
Avituallamiento completo, con caldo caliente. Fue en los últimos 2-3 kilómetros antes de Bellostas donde empecé a notar que mi estómago se recuperaba, los ansiados eructos y gases provocados por el trabajo del estómago me daban ánimos antes de llegar. Puede parecer ordinario, o de mal gusto, pero cuando estás en este tipo de pruebas de ultra resistencia valoras detalles que de otro modo podrían provocarte desagrado, si, si... Cuando oigo como un compañero suelta un fuerte eructo a mitad del recorrido me alegro por él, es señal de que su estómago trabaja, que sigue en marcha. Y cuando comencé a sentirlos propios mi estado de ánimo se renovó. Así fue como al llegar a Bellostas, y con prudencia me avituallé con un caldo caliente, un trozo pan con jamón y un trozo de plátano.
Recuperando sensaciones.
Mi parada fue breve, no quería detener mi metabolismo y arriesgarme a enfriarme y volver a complicar mi estado. Así que que en menos de 10 minutos estaba saliendo de Bellostas y hablando por teléfono con Pili para informarle de como estaba, que estuviese tranquila y de que mi tiempo de carrera era mejor incluso de lo esperado a pesar del contratiempo de los últimos 14 kilómetros.
Por delante 10 kilómetros en contínuo sube y baja pero con tendencia clara de ascenso hasta el Collado de Pedro Buil, techo de carrera y donde me planteo un objetivo a corto para motivarme. Llegar al control antes de hacerse de noche y tener que sacar el frontal. Se que voy a andar muy justo, pero creo que es posible si me motivo y me exijo un poco. Mi estómago parece haberse recuperado, consigo trotar por la senda a pesar de ir con tendencia hacia arriba, voy cogiendo fuerzas, me voy sintiendo bien. Consigo mi objetivo y corono en el collado con las últimos rayos de luz antes de echarse la noche encima.
Tengo silla libre en el avituallamiento, así que me dispongo a hacerlo rápido pero cómodo. Me quito la mochila, y mientras me como unos frutos secos y un par de gominolas, saco un camisa de manga larga 2ª capa que me pongo sobre la de manga corta y los manguitos. No quiero ponerme el cortavientos porque sino preveo que sudaré en exceso y a la postre me dejará frío. Me quito la visera y saco una cinta para la cabeza. Me coloco el frontal que ya sí es necesario y sin entretenerme más salgo del avituallamiento para afrontar los últimos 20 kilómetros.
Perfil de la prueba.
Por lo que comentan por delante queda un tramo largo de pista hasta mitad de descenso, Efectivamente, si bien al inicio es un falso llano con tendencia hacia arriba durante unos 2 kilómetros, luego se torna un descenso rápido y relativamente cómodo. Con varios tramos hormigonados por zonas de fuerte pendiente hasta llegar a una curva a mitad del descenso donde tomamos una senda amplia a la derecha y que nos pone de nuevo en subida, corta, pero que toca las piernas después del descenso trotando y donde las cuádriceps ya comienzan a quejarse.
Finalizado el tramo en ascenso por delante un nuevo tramo de descenso igualmente por pista rodadora hasta salir de esta e iniciar un tramo muy complicado de dos toboganes duros. Subidas bastante fuertes aunque cortas seguidas de sendos descensos por tramos técnicos y complicados por senda muy estrecha, tremendamente rota o cuando no por zona rocosa de complicado tránsito. Y así es como se llega al punto más bajo para volver a ascender suavemente hasta Radiquero, último control y avituallamiento.
Me faltan poco más de 5 kilómetros a Meta, aquí la sonrisa de Finisher ya se deja ver en los rostros y nos permitimos ciertas licencias. hay chocolate caliente, y aunque se que no es lo mejor para mi maltratado estómago me permito el capricho y disfruto tomándolo. No voy a comer nada más, con lo que me he podido ir avituallando por el camino, a pesar de que me a costado ingerirlo, sé que me basta para llegar.
Salgo de Radiquero hablando por teléfono con Pili, le digo que sólo me falta algo más de 5 kilómetros, que 2,5 son en subida y el resto en descenso. Por el marido de una chica que ha conocido y que ya ha termiando me dice que que me costará cerca de la hora, aunque yo le digo que mi intención es hacerlo en un máximo de 45 minutos. Me he puesto mi último objetivo y quiero hacerlo exigiéndome un poco. Así que estaré en meta antes de la 1 de la madrugada. Al colgar el teléfono comienzo a bastonear antes de trotar, pero me doy cuenta de que no veo marcas por la pista asfaltada por la que he salido de la localidad. Sigo unos cientos de metros pero sigo sin ver cinta alguna, por lo que decido volver sobre mis pasos hasta buscar alguna marca, creo que voy mal...
¡¡¡Finisher!!!
Unos cientos de metros después me alcanza un vehículo forestal donde van algún miembro de la organización y le pregunto, me confirma que me he desviado del recorrido y me he saltado un desvío a la derecha al salir del pueblo. Un pequeño contratiempo que me hace perder unos minutos de oro para conseguir mi objetivo.
Llego a la bifurcación que me he saltado y retomo el recorrido bueno, un corto tramo de subida dura de poco más de 300 metros y salgo a una pista de piedra por la que se puede rodar, con lo que inicio el trote que no tengo intención de detener ya. Paso a 5 ó 6 corredores que ascienden caminando, me da un punto de motivación porque veo que voy "fuerte", que consigo mantener el rimto. Corono en la parte alta, donde tras un giro de pista a la derecha comienzo el descenso, igualmente por pista pedregosa, pero ya claramente hacia abajo. A falta de 1,5 kilómetros de meta aproximadamente alcanzo al grupo donde van los médicos, es un grupo de 4, dos médicos, una chica llamada Lola y otro chico. Miro el reloj y veo que voy sobrado de tiempo para conseguir mi objetivo, por lo que decido llegar a Meta con este grupo, que charlan animosamente y desciende a trote suave.
La mejor de las recompensas...
Último tramo dedescenso complicado justo antes de llegar a Alquezar, de unos 500 metros, con bastante pendiente y de roca muy rota. Accedemos a las calles del pueblo y ya huele y suena a Meta, los 4 chicos nos dejamos caer hacia atrás para dejar entrar sola a Meta a Lola, es la 8ª chica, y bien se merece una entrada en solitario, el resto lo hacemos a bulto unos segundos después. Mi gran sorpresa es ver justo pasar el arco de Meta a Pili esperándome... ¡¡¡Qué subidón!!! con una sonrisa en la boca como siempre me recibe con un abrazo y un beso... ¡¡¡Ese es de verdad mi mejor premio!!! Unas fotos con el fondo del cartel de Finihser, me entregan la medalla correspondiente y me voy con Pili a tomar un café caliente en una de las terrazas junto a la zona de Meta.
Medalla Finisher... Bien trabajada.
Tiempo final 18:43:41 horas. Puesto de la general 128 de 207 Finishers (350 inscritos) y en Categoría Veteranos1 puesto 55 de 93 Finishers. Muy contento por el resultado y sobre todo por haber podido ser Finisher cuando en el kilómetro 55 aproximadamente había valorado muy seriamente el abandono por un problema serio con el estómago. Una vez más he sido capaz de tirar para adelante ante la adversidad y los problemas serios. La cabeza, como siempre digo, en este deporte es un 70% del resultado final, nunca menospreciéis la capacidad de vuestra mente.
A modo de conclusión sobre el recorrido: ¡¡¡Espectacular!!! Todo ultrero ha de recorrer este itinerario propio de película. Un sólo pero... ¡¡¡os vais a hartar de piedras!!! Se hace duro el recorrido porque hay piedras por doquier... No os aburriréis no... Buena organización, buena señalización, buenos avituallamientos y unos voluntarios que se vuelvan con los corredores... ¡¡¡Gracias, sois fantásticos!!!
Toca recuperar, parada fin de temporada, y comenzar suavemente la pretemporada con sesiones de fuerza, que el 2016 va a venir cargadito de objetivos y muy tempranero, pero eso os lo contaré en una nueva entrada.
Ya han pasado más de 2 semanas desde la primera edición del Ultra Trail Picos de la Demanda, que se celebró el pasado día 25 de julio en la localidad riojana de Ezcaray, primera Villa Turística de La Rioja y que cuenta con un entorno de montaña espectacular.
Mi objetivo en esta prueba era sólo tratar de terminar sin sufrir contratiempos en el tobillo, aún sigo recuperándolo de la esguince sufrida durante el Gran Trail de Peñalara a finales de junio. Con dicha mentalidad tomé la salida a las 07:00 horas del 25 de julio, que amaneció con un día de perros... 12ºC en zona de salida, lluvia y una niebla bastante espesa, por lo que agradecí haber optado por llevar, además del cortavientos, el impermeable, que fue lo que finalmente me puse a la vista de las condiciones climatológicas. Era también momento para realizar un buen test al mismo, ya que lo había adquirido hacia poco tiempo de cara a llevarlo como material obligatorio para el CCC del Mont Blanc a finales de agosto, así que aproveché la ocasión para comprobar su características.
De salida, apenas con un kilómetro de rodaje llano, el perfil se tornaba hacia arriba, por delante 19 kms y 1.850 metros de desnivel positivo hasta coronar en el techo de La Rioja, el Pico San Lorenzo (2.270m). El tramo hasta la aldea de Turza es espectacular, muy frondoso, por un camino bastante amplio que sin embargo no ha perdido el encanto al no ser transitable para vehículos, por lo que sigue conservando el estilo montañero. Una vez se sale de la aldea se coge otro camino hacia el refugio de Bonicaparra, y de éste, una pista hasta la Márulla, donde se abandona todo camino y se transita por senda principalmente. Por delante aún 10 kms que ya se hacen duros, pendientes más exigentes al transitar por el cordal que une Chilizarrias (1.840m), La Cuña (2.004m), Cabeza Parda (2.100m) y nos deja en las faldas del San Lorenzo, junto al telesilla de de las pistas de Valdezcaray, y desde donde restan unos 160m de desnivel en menos de 500 metros.
Corono San Lorenzo con un tiempo de 2:55 y a tirarnos hacia abajo buscando Tres Cruces, muy reservón,primer Control Cronometrado, por donde paso en 3 horas y 7 minutos. Aquí la organización no avisa que se ha modificado el trazado hasta La Cruz de la Demanda, a unos 16 kms, y que se va a transitar por la pista que une ambos puntos para evitar la posible pérdida de algún corredor por la espesa niebla que no nos ha abandonado desde línea de salida salvo en los últimos metros antes de coronar el San Lorenzo, para volver a introducirnos en ella al descender hasta el punto de control. Personalmente considero un acierto la decisión, si bien se eliminan varias ascensiones a varios dos miles ubicados a ambos lados de la pista, lo que reduce el positivo acumulado en cerca de 500 metros, no es menos cierto que apenas se ve más allá de 30 metros en la niebla, y es un riesgo a tener en cuenta por la organización.
Chaqueta impermeable
Storm Stowe de North Face
Me mentalizo para rodar suave, voy cargado de patas, sobre todo de abductores, y me cuesta coger ritmo para rodar, por lo que me limito a ir trotando suave y de vez en cuando, si la pista asciende me pongo a andar ligero, así transcurren los 16 kms, bastante monótonos, pero con la tranquilidad de no correr el riesgo de perderse.
Paso por el Control Cronometrado de La Cruz de la Demanda con un timpo de 4 horas y 50 minutos, y nos informan que, a pesar de haber niebla, esta se hace menos densa y por lo tanto se retoma el recorrido original hasta Meta. Por delante quedan 17 kms y 1.100m positivos con las ascensiones a Otero (2.040m), Campos Blancos (2.030m) y Toro Cuervo (1.948m).
Tras abandonar el Control nos incorporamos durante unos cientos de metros a una pista que pronto abandonamos para transitar por terreno propio de montaña en busca de Otero (2.040m) y Campos Blancos (2.030m), donde se corona en medio de la niebla y un ligero viento. Aquí hay un punto donde las balizas "se pierden" un poco y tenemos dudas de la dirección a tomar, así que un poco de paciencia y a buscar la siguiente baliza, nada de aventuras entre la niebla. Localizamos la dirección a seguir y continuamos la marcha.
Descenso sin mayores complicaciones y de nuevo a buscar otro ascenso, Toro Cuervo (1.948m), esta vez la niebla ya se ha disipado y se puede reconocer fácilmente el entorno. Zona de "escobas" hasta iniciar la parte final del ascenso en una pedrera. Nuevo control manual y punto kilométrico 45, toca descender hasta acceder a una amplia pista que nos conduce a lo lejos al Pico del Hombre, toca rodar, es una zona donde teniendo piernas se puede correr fácil.
Control cronometrado del Pico del Hombre, 6 horas y 51 minutos, último avituallamiento donde aprovecho para quitarme el impermeable, ya que con el descenso de altitud y la ausencia de niebla se nota calor. Un pequeño refrigerio a base de bebida de cola y en busca de la línea de Meta. Tomamos un cortafuegos donde aseguro el descenso sin poner en riesgo el tobillo y donde algún que otro corredor ya sufre serios calambres. Finalizado el cortafuegos toca descender por una zona entre pinar preciosa buscando las estribaciones de la ermita de Santa Bárbara, donde se coge una senda en zig-zag que desciende rápido hacia la localidad de Ezcaray. A escasos cientos de metros la línea de Meta, por donde cruzo con un tiempo de 7 horas y 28 minutos tras 53 kilómetros de trazado montañero. Puesto 72 de la general con 105 finishers y 12 de 17 en mi categoría veteranos.
Contento, por las sensaciones del tobillos, no me ha dado problemas, aunque tampoco le he exigido nada, pero es importante recuperar bien la movilidad tras un esguince, por el recorrido, que a pesar de haberse visto deslucido por la niebla y por la modificación del trazado nos ha regalado una jornada de auténtica montaña, e igualmente contento por las prestaciones del impermeable que he estrenado y que me ha transmitido muy buenas sensaciones, buena transpirabilidad, impermeabilidad y ligereza, con lo que creo haber acertado de cara al material que llevaré al CCC del Mont Blanc.
Felicitar a la organización, para ser la primera edición ha estado para nota... Sobre los voluntarios, que se puede decir que no se sepa ya, son los que hacen que esto sea posible, pero si además, como ha sido la ocasión, te regalan con ánimos y una sonrisa allí por donde pasas a pesar del frío y la lluvia, se convierten en los auténticos héroes de la jornada. ¡¡¡Muchas gracias!!!
De momento, aunque no toco monte, sigo afianzando el tobillo y realizando unos buenos entrenamientos, ya veremos si dan el resultado apropiado para el Mont Blanc a finales de agosto.
¡¡¡ Fiasco !!!, con esa palabra definiría mi participación en el GTP110 del 2015. Me ha costado bastante escribir esta crónica porque me ha supuesto un palo bastante grande, no finalizarla me supone no poder aspirar a un objetivo muy ambicioso... clasificarme en la Spain Ultra Cup, para lo que necesitaba, sí o sí, finalizar el GTP. Para clasificarse es necesario finalizar tres ultras del circuito en el mismo año, y mis ultras elegidos eran CSP115, GTP110 y Guara-Somontano. No tengo posibilidad de otro ultra porque el calendario lo tengo petado, entre el GTP110 y Guara-Somontano tengo la fortuna de poder acudir al CCC del Mont Blanc, por lo que me resulta imposible tratar de meter otro ultra entre ambos. Será un objetivo pendiente para el 2016...
Salida a las 00:30 horas del sábado 27 de junio, este año se atrasó la misma para disputar previamente el Cross Nocturno, una prueba rápida de 13 kms, que puede servir perfectamente para iniciarse en carreras por montaña. Personalmente creo un error organizativo celebrar el cross nocturno previo a la salida del GTP110, creo que lo aconsejable es no retrasar la salida de la prueba reina y seguir permitiendo disfrutar de dos horas más de rodaje nocturno, que se traduce en dos horas menos de castigo por el calor a lo largo de la jornada, y sobre todo, que el inicio de la ascensión al Reventón y posteriormente a Peñalara se realice con las primeras horas del día y por lo tanto se padezca menos con el calor en la ascensión más dura de la prueba.
Feria de corredor
Igual que el año pasado mi jornada no me permitió tomarme un descanso previo a la salida, ya que mi llegada a Navacerrada fue sobre las 20:00 horas, después de haber cogido la habitación del Hotel y tratando de contar con el mayor tiempo posible de "relax" previo. Recojo el dorsal y dejo la bolsa para Rascafría que ya traía preparada de casa, unas fotos en la zona de la feria del corredor y de nuevo al hotel, ultimar detalles de la mochila y a cenar temprano para tomar la salida con la digestión hecha.
En zona de salida nos presentamos sobre las 23:00 horas, la entrada a Navacerrada se complicó un poco por el Cross Nocturno, pero tuvimos suerte y pudimos aparcar relativamente fácil. Un café para espabilar, ya que la falta de sueño se notaba y hacia la zona de salida a la espera de pasar el control de material. Allí me junto con Serafín, compañero de andanzas en el CSP115, con quien llegué a Meta, charlamos un rato y a pasar a zona de salida. En el control me pidieron el teléfono y el cortavientos. Pasamos al box de salida y nos encontramos con Rafa, un ultrero que conocí también en el CSP115 y con quien estuvimos charlando un rato hasta la salida.
A las 00:30 horas se da la salida y la "serpiente" de luces blancas y rojas se pone en camino hacia La Barranca, trote suave y picando hacia arriba desde la salida de Navacerrada en busca del inicio de la subida a La Maliciosa, primera dificultad montañosa que no se hace esperar, ya que su ascensión se inicia a los pocos kilómetros de tomar la salida. Este año mi idea era hacer la subida más suave que el año pasado, buscando un ritmo trotón sin exigirme desde el inicio, por lo que no busqué ir hacia adelante desde el comienzo. La ascensión muy cómoda, sin exigirme lo más mínimo, y en la que clavé el tiempo del año pasado, 1 hora y 36 minutos en la cima, por lo que me llevé una grata sorpresa, ya que el año pasado la hice en el mismo tiempo pero con sensación de esfuerzo, por lo que los inicios de la prueba pintaban bien.
Perfil del GTP
Arriba soplaba algo de viento, y el sudor provocado por el calor en la ascensión se enfría rápido, por lo que busco descender rápido pero sin asumir riesgos, así es como bajo la parte inicial y más complicada de La Maliciosa en busca del primer avituallamiento. Una vez finalizado el primer tramo viene una zona más rodadora, con pendiente menos acentuada, y por la que se pude correr sin excesivos riesgos. Busco mi ritmo, trote ligero pero sin forzar. A falta de unos 3 kilómetros a Canto Cochino detrás se me coloca un corredor con un frontal potente que me resulta molesto porque la luz del mío de menor intensidad me induce sombras provocadas por mi el frontal a mi espalda, bajo un poquito el ritmo buscando que me pasase, pero parece ir cómodo detrás, aquí no se puede obligar a nadie a pasar, por lo que continúo. En zonas "complicadas" por lo bacheado del terreno no consigo ver el perfil y es lo que en un punto mi sombra impide ver un punto complicado donde sufro un traspié y mi tobillo izquierdo sufre un esguince. En el momento de la torcedura me veo obligado a bajar considerablemente el ritmo, me ha dado un buen pinchazo el tobillo y sigo trotando pero buscando si consigo hacer un apoyo más o menos completo y correcto. Como en tantas ocasiones entrenando las torceduras son habituales, y en la gran mayoría de ocasiones basta con aflojar un poco el ritmo, buscar buenos apoyos y esperar que los ligamentos se recuperen de una pequeña distensión si que vaya a más. Así es como continúo hasta la Canto Cochino, primer avituallamiento y segundo punto de control. Clavo el tiempo de año pasado, 2 horas y 55 minutos, y sigo con la sensación de ir bastante más descansado y a pesar de haber reducido el ritmo considerablemente después del traspié.
En compañía de Serafín momentos antes de la salida.
Como unas piezas de naranja, bebo un refresco de cola, unos frutos secos y relleno bidones. El tobillo me molesta, pero no me veo impedido de andar o trotar, eso sí, muy suave, porque en cuento subo un poco el ritmo me da pinchazos bastante molestos. Ahora toca una nueva ascensión, corta pero exigente, su primer tramo es complicado porque se hace entre rocas de gran tamaño y en las que en ocasiones hay que tirar de manos para superar los escalones naturales del terreno. La segunda mitad es por trocha con zonas de roca, más llevadera. A mitad de ascensión, cuando el terreno es menos complicado y en algunas zonas permite trotar pierdo el contacto con el grupo con el que voy y me tengo que dejar caer, no consigo trotar sin molestias, por lo que tengo que limitarme a caminar, rápido, pero caminar. Llego al alto de la Pedriza, nuevo control, tiempo 3 horas y 42 minutos, acumulo un retraso con respecto al año pasado de tan sólo 4 o 5 minutos, por lo que a pesar del problema del tobillo consigo mantener un buen tiempo.
Toca rodar una corta zona trotona, con perfil más o menos llano, y donde se puede trotar ligero. Me limito a intentar trotar suave, y lo consigo en parte, si el terreno no está roto puedo hacerlo, con alguna molestia pero puedo trotar. En cuanto se rompe o se vuelve revirado tengo que volver a caminar, el tobillo me molesta bastante en los giros bruscos y yo busco recuperarlo, aunque ello me suponga pérdida de tiempo.
Perfil del GTP realizado por Calcasport
El descenso después de la Pedriza y el tramo suave es corto pero complicado con el tobillo tocado, no es peligroso, pero sí técnico, ya que se realiza en una zona con bastante vegetación en un principio que complica ver la senda, a su vez rota y llena de pequeñas "trampas" de raíces y rocas sueltas. En un par de ocasiones me vuelvo a hacer daño en el tobillo, no por torcedura, si no por giros bruscos por exigencia del relieve.Y así es como llego al punto más bajo del descenso. Nuevo ascenso, suave, hasta el segundo avituallamiento y tercer control en la Hoya de San Blas, donde llego en compañía de Serafín que me coge desde atrás al final del descenso de la Pedriza y de Rafa, a quién alcanzamos un par de kilómetros antes del control. Tiempo 5 horas y 1 minuto, tan sólo 11 minutos más que en la edición del año pasado, y contando con que me ha resultado imposible llevar un ritmo cómodo y mucho menos rápido que sin el contratiempo del tobillo estoy seguro que hubiese podido llevar.
Relleno bidones, como unas piezas de chocolate y algo de fruta, pero es ahora cuando me doy cuenta, por la dificultad para comer, que he cometido un grave error... Me he olvidado de comer y beber correctamente desde el último avituallamiento en Canto Cochino, mi cabeza ha estado tan vigilante en las sensaciones y señales de mi tobillo que me he olvidado por completo de hidratarme y comer, lo que me ha costado que mi estómago se haya cerrado bastante y me cueste comer y beber con cierta normalidad... Veremos que pasa con el paso del tiempo y los kilómetros.
Al día siguiente hematoma en la parte inferior...
Iniciamos Serafín, Rafa y yo el largo ascenso a la Morcuera, próximo avituallamiento y punto de control. El año pasado esta ascensión la hice a trote ligero en la primera mitad, y a tramos caminando y tramos trotando la segunda. Sin embargo este año me veo obligado a hacerla caminando todo el rato, a pesar de que la primera mitad el firme es bastante bueno, el tobillo se me resiente al trotar y prefiero caminar e intentar recuperar mejores sensaciones, en el tobillo y en el estómago. Serafín que camina muy fuerte marca el ritmo, no sin cierta dificultado consigo mantenerlo, sin embargo Rafa se descuelga después de un par de kilómetros y le perdemos. Se hace de día durante el ascenso y coronamos en la Morcuera con un parcial de 7 horas y 16 minutos, por lo que con respecto al año pasado acumulo un retraso de 26 minutos... caminar en lugar de trotar en un ascenso tan largo hace que se note la diferencia, pero a pesar de todo contento, el tobillo parece haber dejado de darme pinchazos, aunque sigo notando que tengo molestias, pienso que quizá haya conseguido minimizar el problema.
En la Morcuera rellenar bidones, un refresco de cola, fruta y unas pasas, no me entra nada más en el estomago. Queda un largo descenso de unos 14 kilómetros hasta Rascafría, por lo que prefiero no forzar la ingesta de alimentos, ya que el descenso me permitirá alimentarme si veo que mi estómago se recompone.
Primer tramo de descenso de la Morcuera andando, le digo a Serafín que tire hacia abajo, que quiero esperar a coger la pista un par de kilómetros más abajo y no arriesgar en el tramo, cómodo, pero complicado para un tobillo tocado, sin embargo prefiere acompañarme, lo que agradezco enormemente. Llegados a la pista comenzamos a trotar suave, parece que el tobillo no me impide un trote decente, por lo que así vamos hasta el final del mismo, a falta de unos 2 kilómetros, y donde decido volver a caminar. Si bien el tobillo no me ha impedido el trote suave, si he notado como se me ha ido cargando y donde ha vuelto a producirme molestias y algún que otro pinchazo. A pesar de comenzar a caminar noto que el tobillo no va bien, no consigo seguir el ritmo endiablado de Serafín, que anda rapidísimo, y donde hace falta poder mover los pies con soltura para llevar una zanzada tan amplia y fuerte, por lo que le digo que tire para adelante, que el avituallamiento y control de Rascafría, kilómetros 54-55 de carrera, está cercano.
Mi visión del futuro ultrero inmediato para este año
Llego a Rascafría con un tiempo de 9 horas y 15 minutos, donde acumulo un retraso con respecto al año pasado de tan sólo 39 minutos, por lo que me siento animoso. Sin embargo, decido acudir a la Ambulancia para que me miren el tobillo. Soy consciente que si salgo de este punto me tengo por delante 26 kilómetros hasta el siguiente punto donde existe punto de extracción en caso de retirada. Mi tobillo no ha mejorado, las molestias continúan y hasta andando ya siento pinchazos. No veo que sea responsable seguir camino sin una opinión profesional y sin ver realmente el aspecto del tobillo. Sorpresa al quitarme la zapatilla y el calcetín... Mi tobillo está bastante inflamado, el sanitario me hace una palpación y me indica que tengo un esguince grado I-II y que no puedo acometer el tramo de la cresta de los Claveles con el tobillo así, algo que comparto, ya que es un tramo tremendamente técnico y arriesgado, en donde se transita a base de saltos entre los gigantes bloques de roca que lo configuran, y que este año, además, hay que realizarlo dos veces, la primera para poder hacer cumbre en Peñalara, techo de la prueba y pico del que toma su nombre, y el segundo de regreso para tomar un trazado distinto al habitual. La organización se ha visto obligada a modificar el trazado porque la vigilancia del parque no ha permitido bajar por el original, asunto de nidificación de aves. Así que tomo la decisión de retirarme, no creo responsable seguir con la opinión en contra de un sanitario y porque es evidente a la vista, además de al tacto, que mi tobillo no está para saltos ni zonas complicadas.
Me despido de Serafín que ya cambiado y avituallado sigue en carrera, le deseo suerte y le animo ya que lleva un buen tiempo en comparación con su resultado del año pasado, le digo que estoy confiado en que va a mejorar sustancialmente su tiempo, le he visto muy fuerte y motivado, y salvo un problema físico estoy convencido que va a mejorar su tiempo. Luego supe que efectivamente así había sido, había sido Finisher mejorando su tiempo de forma considerable. ¡¡¡Enhorabuena Serafín!!!Nos vemos en la siguiente. De Rafa también supe que consiguió ser Finisher pero que sufrió mucho por el exigente calor que se hizo sentir en la Sierra de Guadarrama.
Para finalizar la crónica no quiero olvidar agradecer como se merece la labor de los voluntarios, alma de la prueba, siempre atentos, entregados y con una sonrisa y una palabra de ánimo para cada uno de nosotros. Son, creedme, lo mejor de la prueba... ¡¡¡ UN MILLON DE GRACIAS !!!
Logo del Ultra Trail del Mont Blanc
Por lo que a mi respecta... Se confirmó después de visitar al traumatólogo mi esguince grado II, al que debo de entre 15 a 20 días de reposo y recuperación, con visita al fisioterapeuta para tratar de agilizar y recuperar lo mejor posible el tobillo. Sólo espero que este parón no me impida un desarrollo medianamente normal en el CCC del Mont Blanc, a donde llegaré falto de puesta a punto debido a este imprevisto, pero eso ya se verá y desde aquí os lo contaré...
Buenísimo último entrenamiento de calidad antes de mi cita el próximo fin de semana en Navacerrada. La idea que llevaba era no cargar mucho las piernas con demasiados kilómetros y sin embargo ponerlas a prueba. Me ha salido un entrenamiento redondo, el viernes, después de una semana de entrenamientos de calidad, un día de series medias (400m) y otro de series cortas (200m), y un par de rodajes de 75', el viernes guardé descanso, y el sábado, para poner a punto las piernas, un rodaje por la tarde, corto pero exigente, por montaña, buscando cargar la musculatura sin machacarlas, para llegar al domingo con fatiga acumulada y tomar la salida en el Matutrail, donde trataría de dar lo máximo posible pero sin tomar ningún riesgo, sobre todo en los descensos.
Un calentamiento previo antes de tomar la salida me avisa que mis piernas están tal cual pretendía, fatigadas, pero con molestias en los aductores con la que no cantaba y que me impedían trotar cómodo, sobre todo cuesta arriba, continuas punzadas y dificultad para hacer una extensión completa de la zancada. Así que condiciones perfectas.
Salida a las 10:30 rápida como se esperaba, la cabeza de carrera se lanzó veloz, sobre todo porque los primeros metros son hacia abajo, hasta coger la primera rampa que nos saca de la localidad y nos pone en la pista parcelaria que nos da acceso a la primera subida seria. Salgo prudente y buscando mi ritmo, poco a poco hacia adelante, al tran-tran, que a la postre me llevó a ir ganando posiciones poco a poco.
En la primera subida al trote hasta falta de unos 300m en los que decido andar por las punzadas en los aductores, corono, km. 2,5, y a rodar por una pequeña cresta buscando el primer descenso rápido, en el que soy prudente y conservador. De nuevo cuesta arriba, a pesar de tener piernas para trotar decido subir a ritmo andando, las molestias en los aductores me hacen ser prudente y no forzar para evitar cualquier problema. Así es como continuo hasta coronar sobre el km. 4,2, desde donde el perfil, a pesar de parecer suave es con tendencia continua hacia arriba hasta el km.9, con sus habituales sube y bajas propios de la montaña. Entre el km. 5 y 6 se transita por una zona de haya sombría en la que se busca vadear un pequeño río y donde decido estirar un poco la zancada al tender hacia abajo, hay que tener cuidado porque la zona está llena de zonas húmedas en las que se hunden los pies casi hasta los tobillos, pero que sin embargo con un calzado bien taqueado se puede correr. Este pequeño tramo me hace sentirme bien, y me vale para refrigerarme del calor sofocante que nos castigó casi por todo el recorrido.
Vadeado el río, se continua subiendo y bajando por senda amplia hasta el km. 7 donde está el avituallamiento líquido, nada más pasar por un emburriadero de ganado y tras el cual se coge una pista muy ancha por la que se sigue ascendiendo hasta el kilómetro 9. Este tramo lo hago trotando muy suave, los aductores me tiran bastante y finalmente decido ponerme al paso los últimos metros antes de iniciar la bajada, rapidísima, donde me dejo ir sin forzar la zancada pero sin quedarme atrás, tras 1 km de descenso por esta pista se toma una trocha a la izquierda que unos cientos de metros más adelante nos devuelve a la pista original y que ya no se abandona. Consigo ganar un par de posiciones en el descenso, y finalmente llego a meta con un tiempo de 1 hora y 12 minutos, bajando el tiempo del año pasado en algo más de 1 minuto.
Contento porque he disfrutado de la carrera a pesar de ir con las piernas cargadas y con las molestias de los aductores, he bajado un poco mi tiempo con respecto al año pasado, y hoy mis piernas son un poema... las tengo con más agujetas que tras la pasada media maratón de La Rioja, con lo que el trabajo pretendido ha salido perfecto. Sólo resta recuperar esta semana con un par de rodajes muy suaves y cortos y llegar la noche del viernes 26 con hambre de kilómetros para afrontar el Gran Trail de Peñalara, que este año tendrá como motivación adicional ser Campeonato de España de Ultra-Trail FEDME.
Como último entreno de calidad de cara al Gran Trail de Peñalara, el próximo domingo 21 de junio participaré en la II Carrera por montaña de Matute. Prueba corta, de 13 kilómetros y +550 metros de desnivel positivo acumulado, pero con un recorrido precioso y divertido, ideal para los que quieran iniciarse en las carreras de montaña, os dejo el enlace a la ruta del 2014 en el siguiente enlace a Wikiloc.
Mi idea es hacerlo igual que el año pasado, siendo muy prudente, no arriesgando lo más mínimo, y evitar, en la medida de lo posible una lesión que ponga en riesgo o dificulte acometer mi segundo gran objetivo de la temporada. Así que para mi será una salida para disfrutar y divertirme.
Al igual que en la primera edición, a las 09:00 se dará la salida a la marcha senderista y a las 10:30 la carrera de montaña.
Me ha costado ponerme a narrar el primer objetivo serio de la temporada, esta carrera me ha tocado psicológicamente, hasta la fecha ha sido con diferencia la carrera más dura, más que por la exigencia del trazado,que también, por la exigencia de la climatología.
El clima en La Rioja hasta la fecha de la celebración de la carrera había sido más o menos al uso, es decir, temperaturas más bien bajas, con algunos días más cálidos, con temperaturas máximas en el mejor de los casos y de modo ocasional de hasta 23ºC. Los días previos a la carrera hubo una bajada generalizada de temperaturas, con lo que la máxima osciló entre los 14ºC y los 19ºC. Para el fin de semana del 9 y 10 de mayo la previsión meteorológica era la de sufrir una ola de calor, que en la zona de levante iba a ser extremadamente importante. A medidados de semana, familiares que viven en Valencia me habían dicho que las temperaturas estaban siendo realmente altas, de más de 30ºC, con lo que ya se presumía que con la subida de temperaturas el calor iba a ser sofocante.
Puestos en antecedentes meteorológicos vamos al lío... Llegada a Castellón a las 20:00 horas, justo para recoger mi dorsal y el de un compañero de Madrid que había solicitado ayuda para la recogida ya que no llegaría antes de las 23:00 horas, siendo que el límite para la recogida eran las 21:00 horas. Cogemos la habitación del hotel y directos a cenar una buena pizza. Un breve paseo para estirar las piernas y que baje la cena y localizar una parada de taxis cercana al hotel para mi traslado a línea de salida de madrugada. A la habitación, ducha y a relajarse hasta que llegase el compañero de Madrid a recoger el dorsal, preferí dárselo a la noche para luego no tener que ir estresado a zona de salida para entregárselo, así que me dieron cerca de las 00:30 horas para cuando me dispuse a dormir algo antes de levantarme.
A las 03:15 horas suena el despertador, ufff.... que sueño.., me cambio tranquilo, me enfundo los dedos de los pies con esparadrapo y me aplico vaselina para evitar rozaduras. Me planto en la cafetería del hotel a las 03:50 horas, para estar listo cuando abrieran para el desayuno, previsto para las 04:00 horas. Charlo con otro corredor que hacía lo propio pero de su propia cosecha con un plato de pasta hasta que abren la cafetería y me dirijo a darme un buen desayuno, compuesto de zumo, cereales con leche y dos tostadas, una con tomate y aceite y otra con queso y jamón de pavo. Para terminar un café que me despierte...
Cojo un taxi y a zona de salida, dejo las bolsas en los autobuses habilitados, una para Culla en el km 61, y otra para Meta, y me dirijo a pasar el control de material, donde me piden el vaso. Aun me sobra tiempo para hacer un extenso calentamiento articular y unos ligeros estiramientos.
A falta de breves minutos por megafonía suenan los acordes de "Highway to the hell" de AC/DC y el speaker nos augura una carrera por el infierno debido a las previsiones meteorológicas... que acertado estuvo...
06:00 horas suena el bocinazo de salida y se pone en marcha la serpiente de más de 2100 corredores, unos 1.600 para la MiM y unos 500 para el CSP, todos salimos juntos, ya que el recorrido es el mismo hasta el km.43 en Torrecelles, donde cada prueba sigue su propio itinerario. Al igual que el año pasado salgo hacia la mitad del grupo, trotando ligero pero conteniendo, ya que hay que tener cuidado de no enchufarse con los de la MiM y hacer una carrera serena.
Ya desde el inicio el calor y la humedad se notan, el sudor aparece muy pronto aún trotando suave, con lo que es más difícil conseguir refrigerarse, pronto empezamos a tener que tomar muy en serio una hidratación continua.
Hasta el km.33 en Useres voy rodando bien, me hidrato correctamente y como algo cada hora para evitar una pájara. Sin embargo, entre el km.33 y el 43 hasta Torrecelles, ya pasadas las 11:00, cuando el sol empieza a calentar de verdad, es cuando empieza mi calvario particular, comienzo a sentir como si me empujasen por la espalda tratando de hacerme perder el equilibrio, y los latidos en las sienes... ufff... que malas sensaciones, trato de refrescarme la cabeza mojando el buff en abrevaderos y colocándomelo sujeto por la gorra, igualmente empapada de agua, de modo que me cubra la nuca y el cuello. Esos 10 kms se me hacen eterno, la sensación es angustiosa y siento preocupación por sufrir un golpe de calor, bajo mi ritmo, me hidrato muy a menudo, pero mi cabeza sólo está en las malas sensaciones, en la nada desdeñable cantidad de casi 80 kms que aún me quedan para meta y me vengo abajo. Sigo trotando suave por inercia, pero con la cabeza valorando muy seriamente la retirada. Finalmente decido llegar a Torrecelles, voy constantemente acompañado por la gran cantidad de corredores de la MiM, y si sufro algún desvanecimiento sé que no estaré sólo, en el avituallamiento valoraré y decidiré que hacer.
En la feria del corredor después de recoger el dorsal.
Subida a Torrecelles, control y avituallamiento, km 43 y crono de 6 horas y 6 minutos. Lo primero dirigirme a una fuente en la sombra para empaparme la cabeza, el buff y la gorra. Tomo un refresco de cola, unos trozos de naranja y nueces, relleno bidones, cojo un par de trozos de plátano y busco un sitio donde sentarme para descansar mientras termino de avituallarme y decido que hacer. Tras darle no pocas vueltas opto por continuar, son muchos meses entrenando con un objetivo mucho mayor que el CSP, clasificarme en la Spain Ultra Cup, para lo cual necesito concluir, sí o sí, el CSP, ya que he de sumar 3 ultras del circuito, los 3 ultras en los que estoy inscrito, además del CCC del Mont Blanc en el que tuve la fortuna de ser agraciado en el sorteo, así que si he de abandonar no será todavía, aún tengo que seguir luchando, buscar recomponerme y mi próxima meta... Benafigos.
Desviados del itinerario de la MiM el recorrido se descongestiona de corredores, ahora ya uno se ve más aislado, ya no hay la aglomeración de participantes vivida hasta ahora, uno empieza a sentir que la carrera es sólo de uno mismo. Por delante casi 18 kilómetros hasta el próximo control, y una subida seria según puede verse en el perfil, pero antes hay un punto de avituallamiento líquido en Atzeneta, kilómetro 51 aproximadamente, tramo rodador que tiende principalmente hacia abajo, aunque hay un tramo de ascenso muy suave. Aprovecho para recuperarme de las malas sensaciones hasta Torrecelles, el ánimo y a reestructurar mis objetivos en la prueba. He salido con un tiempo estimado de carrera de entre 18 y 20 horas, pero veo que va a ser difícil conseguirlo, ya que si bien mi crono en Torrecelles está más o menos sobre lo previsto, la parada en el avituallamiento ha sido larga y mi ritmo no es el adecuado. El calor es asfixiante, han pasado las 12 del medio día y el sol es de justicia, no hay sombras, y no corre viento alguno, por lo que lo prudente es no sufrir un desfallecimiento, o peor aún, un golpe de calor. En Torrecelles ya ha habido algunos a los que se les ha tenido que envolver en mantas térmicas y algunos deshidratados, lo que da una idea de lo exigente que está siendo la climatología.
En Atzeneta aprovecho para volver a empaparme el buff y la gorra una vez después de haber metido la cabeza en el agua, no me entretengo más que lo justo y sigo mi camino. Ahora comienza una pista rodadora, sin apenas desnivel, el trote es cansino y lo mantengo hasta enlazar unos kilómetros más adelante con un tramo de pista hormigonado que se pone serio hacia arriba. Este tramo es exigente, aquí lo que toca es andar ligero. Afortunadamente en este tramo de ascenso, seguimos sin una sombra, han habilitado un punto con agua para refrescarse, por lo que vuelvo a empaparme la cabeza, el buff y la gorra. Una vez finalizado el tramo hormigonado se transita por senda entre algo de arbolado, con lo que tenemos un pequeño respiro del sol, y salimos a una pista, en pleno socarral, en falso llano que se trota suave. Frente a mi, a lo lejos, veo una subida vertical por la que se intuyen corredores... ufff... madre mía la que nos espera. Tras un giro a la derecha, donde ya se ve perfectamente la ascensión que nos espera, se puede leer en el suelo "Ánimo EL MURO" y una flecha que nos indica la salida de la pista para tomar la trocha que asciende por lo que parece un cortafuegos. Unos 800 metros donde se ascienden unos 200 metros de desnivel, y siendo lo más recomendable no mirar hacia arriba para no ver lo que falta, porque se hace interminable, los cuadriceps a fuego, lo mismo que los gemelos. En algunos tramos es difícil traccionar sin tener un ligero resbalón por la pendiente, y así hasta coronar. Ligero tramo en falso llano, nueva pendiente suave que hago a trote y ya con Benafigos a la vista, y a la izquierda una pista cómoda hasta la localidad, sin embargo, un poco más adelante, nos sacan de la pista y nos meten por una nueva pendiente rota y rocosa, no excesivamente dura, pero después de El Muro uno lleva las piernas para pocas bromas. Aprovecho una vez arriba, viendo a lo lejos ya la zona de control y avituallamiento, para llamar a mi mujer y contarle como voy y que ya acumulo bastante retraso sobre el peor tiempo previsto.
Benafigos, kilómetro 61, desnivel acumulado 2.472, de los que 787m han sido en el último tramo desde Torrecelles y la mayor parte en el tramo de El Muro. Tiempo acumulado 9 horas y 20 minutos, ya bastante por encima de peor previsión para 20 horas, por lo que decido olvidarme del crono, salvo para saber la hora... El pueblo se ha volcado con la organización y nos ha preparado un paella espectacular, cojo una ración y mi sorpresa al ver un grifo de cerveza fría... guau!!!! Me sirven un buen vaso y me voy, eso sí, al sol, ya que sombra no hay donde encontrarla, a avituallarme de lujo... Tomo asiento en una zona de piedras justo en frente de donde se pasa el control, y en el tiempo en el que me tomo mi paella y dos cervezas frescas, veo como al menos 4 corredores indican a la organización que se retiran al pasar por ese punto. Decir que el chaval que pasó justo delante de mi en el control indicó su retirada también al cruzar el control... Es la peor hora del día, ya que son sobre las 15:00 horas, y el sol aprieta muchísimo.
Perfil del CSP118
Sin pensarlo demasiado, una vez comido y descansado, me pongo en marcha. Soy consciente que el tramo que tengo por delante, 11 kilómetros y 951m de desnivel positivo, es el tramo clave de la carrera, el tramo más duro. Primero un descenso muy vertical de algo más de 4 kilómetros por senda rota, bastante técnica, que carga mucho los cuádriceps y desgasta la cabeza por la concentración. Afortunadamente parte se hace por zona de vegetación, con lo que el calor, a pesar de ser exagerado no te pega de lleno por el sol. Una vez en el fondo del barranco, y tras un sube y baja de algo más de 2 kilómetros, cruzamos un cauce totalmente seco, con piedra blanca como la nieve por el efecto del sol, y ante nosotros una pared que uno piensa que es imposible ascender por falta de camino por donde hacerlo, pero sí... hay senda, muy estrecha, con zonas de pedreras donde puede haber desprendimientos de cantos, y tremendamente exigente por la pendiente... hemos llegado a la subida a Peña Calva, la ascensión más dura del recorrido, un tramo de 1,8 kilómetros en el que se asciende unos 500 metros de desnivel. Tras algo más de un kilómetro hay un punto de avituallamiento líquido, donde no paro pensando que ya me queda poco y más suave, error... aún me espera casi otro kilómetros, eso sí, un poco menos exigente, pero duro igualmente, hasta salir a una pista donde psicológicamente se descansa. La subida a Peña Calva ha sido extenuante, las piernas parecen de marmol. Toca un tramo rodador, por pista amplia hasta Culla, kilómetro 72 del recorrido y donde se acumulan 3.423 metros de desnivel positivo, llego con un crono de unas 12 horas.
En Culla hay avitallamiento en un polideportivo, donde están las bolsas que hemos dejado para este punto antes de tomar la salida. Aquí el paso del punto de control no se hace al llegar, si no al salir, ya que en este punto se produce el mayor número de abandonos. Me siento en una mesa, dejo mi mochila en el suelo y los bastones que he utilizado para la subida a Peña Calva y que ya utilizaría hasta meta. Me tomo un caldo caliente y cojo un poco de pasta, pero no consigo meterme más de dos o tres cucharadas, mi estómago está cerrado, intento comer un plátano que me cuesta horrores ingerir. Intento aliviar mi estómago con refresco de cola que habitualmente me lo "lava" y me ayuda, pero lo tengo hecho trizas... Aprovecho y hago tiempo cambiándome de ropa, la llevo empapada de sudor, por lo que me cambio entero. Vuelvo a intentar comer pero no hay manera, llega un hombre casi llorando, sus compañeros están en mi mesa, y tratan de animarlo, está derrumbado psicológicamente y sólo piensa en retirarse, sus amigos tratan de animarlo, pero él no lo vé nada claro. Sus amigos le tratan de influir confianza diciéndole que si ha sido capaz de terminar el CCC del Mont Blanc el CSP no puede ser un obstáculo, a lo que les contesta que el CSP le está resultando mucho más duro, que este calor es infernal, el recorrido es durísimo para las piernas y la cabeza, desde Torrecelles, la mayor parte es por sendas rotas, que exigen concentración y técnica, en la que en cualquier momento un despiste te puede suponer un mal apoyo y una situación fatal...
Durante la hora más o menos en la que descanso en Culla y trato de comer es cuando me planteo por segunda vez seriamente abandonar, aún me quedan 46 kilómetros y ya tengo serios problemas con el estómago para comer, el calor sigue siendo asfixiante y me queda aún una parte bastante dura del recorrido, más de 2.000 metros de desnivel positivo, en la zona de atención médica dentro del pabellón hay cuatro corredores cubiertos con mantas térmicas, sigo viendo otros corredores que una vez cambiados optan por retirarse, al hombre que ha llegado destrozado psicológicamente le está atendiendo un médico por si se encuentra mal físicamente, lo cierto es que en la cara de todos se puede leer lo mismo que pienso yo... vuelvo a buscar pensamientos positivos, a recordarme la necesidad de terminar la prueba para poder optar a clasificarme en la Spain Ultra Cup, pero es entonces cuando mirando el entorno del pabellón cuando veo no lejos de mi, pegado en la pared, un cartel que reza... "la estadística nos demuestra que aquel que sale de Culla llega a meta", y es entonces cuando se produce un click en mi cabeza, un pensamiento clave... "no voy a ser yo la excepción de esa estadística", y con esas recojo el material y me voy al punto de salida del pabellón, tras pasar el control de material, donde me piden el frontal, salgo de Culla después de que escaneasen el chip y darme salida del punto de control... "no hay vuelta atrás... cueste lo que cueste he de llegar a meta", esa es mi determinación.
Por delante casi 19 kms hasta el próximo punto de control en Vistabella y 882 metros de desnivel positivo acumulado, si bien hay un punto de avituallamiento líquido a unos 10 kilómetros, en San Bertomeu, después de el tercer ascenso importante de la carrera. La salida desde Culla es en descenso, bastante vertical, ya que se va buscando de nuevo el barranco por el que se cruzó antes de ascender Peña Calva. La senda rota, como la mayor parte del recorrido desde Torrecelles, obliga a concentrarse en la bajada, las piernas ya están muy castigadas y estas bajadas tienen un nivel de exigencia importante, por lo que sin tomar riesgos bajo a ritmo, se que bajo bien porque en el inicio del descenso llevo detrás, a escasas decenas de metros a dos corredores que consigo ir dejando atrás y llegando en solitario al cauce del río que ya cruzáramos anteriormente. De nuevo cuesta arriba, subida bastante fuerte, sin ser tan exigente como Peña Calva, pero que castiga las piernas, para una vez arriba salir del barranco a coger una senda que pica continuamente hacia arriba, es por este tramo cuando me junto con David, un chaval de Valencia que se estrena en el ultra-trail, y que lleva en al cabeza abandonar en el avituallamiento líquido de San Bertomeu, me dice que tiene calambres en las piernas, por lo que decido ir con el andando, creo que entre ambos podemos hacernos más llevadero el tramo que nos queda, y sobre todo porque voy a tratar de convencerle para que siga, al menos, hasta Vistabella, ya que en el avituallamiento de San Bertomeu no hay punto de recogida de corredores, salvo emergencia, por lo que si decide quedarse deberá esperar a que se cierre dicho punto de la carrera y contar con que los voluntarios tengan sitio en los todo terrenos para llevarle.
En San Bertomeu bebemos refresco de cola y tomamos algo de comer de lo que portamos en las mochilas, parece que el tramo andando me ha ayudado a recuperar el estómago. Es aquí donde consigo convencer a David para que siga hasta Vistabella, quedan 9 kilómetros, y en principio son llevaderos, es una zona donde teniendo piernas se puede correr, ya que si bien no deja de ganarse altura es muy suave, sin embargo, salimos andando, y enseguida se nos junta Serafín, un manchego muy simpático y que decide quedarse con nosotros ya que aún queda bastante y el ya nota que ha de reservar si quiere llegar a meta sin sufrir demasiado. Es a falta de unos 5 kilómetros hasta Vistabella cuando se nos hace de noche y nos detenemos a colocarnos los frontales. Salimos de la zona de senda para coger una pista ancha por donde imprimimos un fuerte ritmo, la charla nos despista y nos damos cuenta que hemos perdido las marcas del recorrido, por lo que nos toca dar la vuelta hasta localizar alguna a unos 400 metros, donde sin darnos cuenta se sale de la pista hacia la izquierda en el sentido original de la marcha para remontar por la ladera de un monte tras el cual se ve a lo lejos Vistabella, donde llegamos a las 22:41 con un crono de 16 horas y 41 minutos.
David, Serafín y yo, el Trío Calavera, en Vistabella. ¡¡¡Gracias compañeros!!!.
Tras avituallarnos con un caldo caliente, un par de emparedados de crema de cacao y un par de piezas de fruta, nos despedimos de David, quien finalmente decide retirarse, ya que allí le esperaban una buen grupo de amigos y eso pesó bastante a la hora de plantearse dejar la comodidad y el calor de los amigos para seguir sufriendo hasta meta, el quedó satisfecho con lo hecho para su primer ultra, sobre todo por haber alargado hasta el kilómetro 91 en lugar de quedarse en el 82 de San Bertomeu. Nos hicimos una foto de recuerdo y salimos hacia nuestro próximo destino, Xodos, kilómetro 101 de carrera y tramo en el que tras un ascenso suave de 276 metros el resto es bajada, que se hizo más dura de lo deseado, todo el tramo de ascenso y de descenso es por senda rota, técnica como casi todo lo anterior, y donde no te puedes permitir despistarte si no quieres sufrir un traspié. Durante el tramo de ascenso Serafín sabe de la retirada de un amigo en Xodos, un curtido triatleta con mas de una decena de Ironman en sus piernas, que en el tramo entre Useres y Torrecelles dejó a Serafín para ir hacia delante buscando hacer un buen crono y que el exceso de confianza le dejó KO en Xodos a falta de 18 kilómetros a meta, al parecer los pies y la cabeza le dejaron fuera de combate... En la bajada adelantamos a varios corredores, que ya iban con las piernas justas. Xodos se veía abajo, pero era eterna la aproximación, parecía no llegar nunca, y la bajada se hacía cada vez más dura.
Entramos en el control de Xodos a las 00:55 horas, marcando un crono de 18 horas y 55 minutos. Comemos un bocadillo de jamón que nos supo a gloria y de nuevo en marcha, ahora ya sí... objetivo Meta. Aunque sólo son 18 kilómetros aún quedan 910 metros de desnivel positivo, con lo que no van a ser 18 kilómetros de transición, habrá que currárselos en 2 ascensiones de poco más de 200 metros de desnivel positivo antes del último avituallamiento líquido en Mas del Callao, desde donde se inicia la penúltima ascensión dura conocida como "Pista del Remolcador", ligero descenso y último ascenso, este ya por pista, un lujo tras tantísimos kilómetros por senda rota estresante, que nos pone a falta de los 3 últimos kilómetros, estos ya en descenso, pero ojo... técnico que ya conocía porque es el mismo que se hace en la MiM y que ya el año pasado me pareció complicado, así que hasta el final sin posibilidad de relajarse.
La llegada a meta la hicimos Serafín y yo juntos, compartimos los últimos 36 kilómetros, donde nos fuimos dando relevos marcando el camino y el ritmo de la marcha, y lo justo era entrar a la vez, y así lo hicimos, con un crono de 23 horas y 12 minutos, puesto 154 de la general de 291 finishers de más de 500 que tomaron la salida según la organización, y 28 de 66 veteranos, mi categoría. Según pude saber al día siguiente hubo máximas en varios tramos del recorrido de 38ºC. El ganador, Victor Bernad, de Castellón, declaró que los tiempos de carrera se fueron largos por lo exigente de la climatología, que no sólo afectó a los foráneos, si no también a los locales acostumbrados a altas temperaturas de la zona por la que entrenan con asiduidad.
Tras llegar a meta un buen bocata caliente de jamón, un caldo, un par de lazos de hojaldre con chocolate y un café. Recogimos las bolsas de Culla y Meta, nos cambiamos, recogimos nuestras medallas de finisers grabadas y nos dirigimos al autobús que habría de bajarnos a Castellón. Al final, en el hotel sobre las 09:30, donde tras una ducha y cambiarme bajamos Pili y yo a darnos un buen desayuno antes de que me metiese en la cama un par de horas a descansar antes de ponernos en marcha hacia Valencia a disfrutar de unas horas con la familia para luego partir de regreso a Logroño.
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Contento a medias, he conseguido terminar el CSP y sigo con opciones de clasificarme en la Spain Ultra Cup. A pesar de haber tenido una jornada durísima mentalmente he adquirido mucha experiencia a la hora de gestionar malas sensaciones, pensamientos y de reponerme ante dos situaciones serias de plantearme el abandono. Sin embargo me queda un sabor amargo por el tiempo hecho, es mucho más de mi peor previsión, por lo que tengo una espina clavada que en el futuro he de quitarme. Tras casi dos semanas después de concluir el ultra aún pienso que no va a ser el año próximo cuando trate de resarcirme, trataré de participar en la MiM, tengo pendiente mejorar mi marca en ella, así que mi participación en el CSP dudo mucho que sea antes del 2017.
Ahora toca recuperarse bien y ponerme a punto para la próxima cita... Gran Trail de Peñalara, 112 kilómetros y un desnivel posiivo acumulado de 5.100 metros, este año será Campeonato de España de Ultra Trail, y que me servirá, Dios mediante, para quitarme la espinita de el año pasado en esta misma prueba, que si bien terminé con un crono mucho mejor de lo esperado, no pude hacerlo de la mejor manera posible por un problema con el estómago, a ver si este año consigo mejorar mi marca.
El GTP será la segunda prueba puntuable para optar a la clasificación de la Spain Ultra Cup.